Capitulo 17

Yo te cielo

Frida Kahlo

Hoy hay un sol de plomo. Nexoxcho y Nacoloa se fueron a dar la vuelta por Coyoacán. Es allá que Cortez había puesto su centro político mientras que los aztecas se ocupaban de limpiar la Tenochtitlán. Era el tiempo de humillación. Tuvieron que preparar todo para que los invasores pudieran poner sus templos su dios, su civilización. También había muchas epidemias por las cuales un chorro de nativos periron. Ahora Coyoacán conservó su estilo colonial y es uno de los lugares más bonito a visitar en México. Las casas con arcos romanos, las fachadas de colores vivas. Las calles son pequeñas y los viejos arboles siguen creciendo destruyendo lentamente las banquetas. Coyoacán es un lugar familiar donde es muy agradable pasar la tarde dando vuelta cerca de la iglesia. Hay animación publica, músicos, venta de artesania, comida, churros por todos lados. También se cruza uno con muchas mujeres bonitas. Por eso Nacoloa y Nexoxcho iban a tirar cara por allá. Para ir allá mejor ponerse bonito. Antes de ir pasaron por la lagunilla. Nacoloa tenía un tío por allá que le podía prestar ropas para todo tipo de ocasion. Se compraron nieve y caminaron en la muchedumbre. Una sonrisa por allá, una sonrisa por acá. Aunque la chica camina ya con su novio es bastante fácil obtener una mirada llena de deseo. La ultima besaba a su novio y miraba a Nacoloa.

– Worale mira eso, sin vergüenza no? Eso me gusta!

– Si cabrón la ví, a mi también me miraba hace un rato. Pero mejor ligamos con una soltera, sígueme junto me.

Nexoxcho tomo su amigo por los hombros y camino hacía dos chicas solas en un banco.

– Hola niñas, que bonita se ven. ¿Cómo están?

– Hola! contestó la más alta.

– Hola chicos dijo la otra.

– Muy bien gracias, pero un poco sola. Regresó a decir la primera. Un poco tímida.

– Qué triste, entonces que nos dejan invitarlas a caminar.  Nacoloa puso su cara de gente bien.

– Si con mucho gusto pero me parece injusto que ustedes tienen nieves y nosotros nos quedamos sin nada. Dijo la pequeña.

Todos se miraban un momento. En este momento en general se puede un poco saber a quién le gusta más tal chica o chavo. Nexoxcho miraba a la más alta, y si le regresaba la mirada. Nacoloa ya había invitado la otra a levantarse y le había pasado el brazo por los hombros.

– eh lento chico, apenas te conozco.

Otro silencio, la chica alta sonreía, se burlaba de su amiga.

– Nexoxcho me llamo, y tú?

– Monserrat, mucho gusto.

La otra pareja también intercambiaron sus nombres y todos se fueron a comprar más nieve.

Cerca de la iglesia se ubicaba un par de jóvenes, dos chavos, besándose todas lenguas sacadas, apasionamente. Sus brazos parecían también ser extensiones de sus lenguas y se rodeaban con sensualidad. A 30 centímetros de ellos, rodeaba un policía, mirada amenazante y bastón en la mano. El ritmo del bastón en su mano coincidia con sus pasos. Seguramente estos dos chavos se estaban dando un momento de los más románticos. No solamente les valía madres, era provocación, y tan que se quedaban en los brazos del otro no tenían miedo a nada. No existía el policía, no existía tampoco el grupo de joven cantando una rola de Molotov a sus lados: Mataron al maricon! Corazón chonchon. Claro que en unos años eso habrá sido el paroxismo de su afirmación de su sexualidad, y también, con mucho gusto de su pasión hacía cada uno.

Capitulo 17