Capitulo 12

-Este mundo es muy parejo.. Si hoy estoy perdiendo, mañana me tocára ganar.

El Chapo

Lucha_Libre_Vintage

Nexoxcho y Nacoloa fueron de los primeros en llegar al gym. Ese gym era especial porque con unos varos más se podía subir al ring, para boxear o luchar. El cuadrilátero vacío olía a promesas de un futuro mejor. Una cajita donde uno se queda unas 20-25 minutos frente a la chusma gritando para que se saquen sangre por las razones menos cristianas. Un lugar para sufrir un poco o sacar un buche sangriento. Luchar no es cosa fácil. Tienes que saber dar marometas, caer, ponerte de pie aunque te duela un chingo la espalda porque no caíste bien. Además si eres de los buenos, los luchadores amables, los técnicos, hay que memorizar muchas llaves y técnicas de lucha. Si te vas al lado obscuro de la lucha libre, tienes que hacer menos porque puedes engañar. Nexoxcho, sólo se podía ver del lado de los técnicos.

Ándale carnal, súbete al ring que te mato.

Ya Nacoloa esperaba a Nexoxcho entre las cuerdas, listo pa bailar. Nexoxcho terminó de estirarse los brazos y piernas y subió al cuadrilátero.

– Ven cabrón, te arranco los ojos.

Los dos, saltando un poquito daban vueltas, zarandeando en el ring, mirándose en los ojos. En ese momento ya no eran carnales, eran guerreros. No tenían las máscaras por varias razones. Una era que Nacoloa no quería ser luchador. Le gustaba ir a la lucha libre, pero nada más. Nexoxcho, por otro lado, aún no había descubierto algo de su personalidad que pudiera llevar a la lucha profesional, un rasgo especial, algo particular para que la gente se arcodara de él. La bronca era que ya todos los papeles, desde los muy serios como Parka hasta Super Porky ya se conocían.  Además de todo, ahora estan entrenando, no necesitaban ponerse la máscara.

Anímate maricón dijo Nacoloa.

Al oír eso Nexoxcho se abalanzó hacía su enemigo, pero Nacoloa esquivó la maniobra y lo tiró del brazo y lo lanzóhacía las cuerdas. Al regresar, lo tomó por las piernas y le dio una vuelta muy alta y Nexoxcho se estrelló al piso.

– ¡Chale!

Nacoloa se burlo de su enemigo. El gran Místico anima a la gente, todos claman su nombre!

!Cállate! Y se puso en pie otra vez Nexoxcho. Furioso, asaltó a su rival otra vez. ¿Crees que es facíl, verdad? Pues, enchilame otra.

– ¡Con permiso, ven pa’ca m’ijo!

Otra vez Nexoxcho se estampó al piso. Y esta vez Nacoloa aprovechó el momento para hacerle una llave. Su victima gritó.

– ¡Chántala la charola! ¡Cálmate, pendejo!

– Chinga tu madre, ¿Quieres luchar niña? Uno tiene que acostumbrarse al dolor.

– Va, va, ganaste!

Nacoloa dio la vuelta saltando en el ring, gritando su orgullo!

– Gané, gané! Perdedor, perdedooor.

En la ducha Nexoxcho tenía su cara de fuchi. No hablaba mucho, de hecho no decía nada mientras que su amigo cantaba, con muy mal estilo, un refrán conocido.

-Tienes un, cuerpo brutal, oh oh oh, que todo hombre desaria tocar, ohohoh, sexy movimiento, oh oh

Abalanzando sus nalgas de un lado al otro. Siguiendo con su humor jovial, le preguntó al perdedor.

– Oyé ¿qué me miras? Es parte de deporte de perder, perdedooor.

– Qué mamey, no tienes que humillarme.

No la hagas de tos, pobrecito, ¿qué crees, que te van a acariciar y darte un pozole cuando pierdes?

– ¿Y porque no? Son arreglados los tiros, aunque me chinguen, hago varo.

– Ahh claro. ¿Y cuando mataron al Hijo del Perro Aguayo crees que era arreglado, tú? Y cuando los otros meaban sangre, ¿Igual? No seas pendejo m´ijo.

-…

– Ves. 1-0 Encima de querer ser luchador, ¿quieres ser luchador perdedooor?

Con eso se quedó mudo. Salieron a la calle, y se pararon en la esquina para comer unos tacos. Andaban chilangos perdidos por todos lados. Chilango 345575 se veía bien tonto, chilango 1995006 siguo el ejemplo y chilango 45900 se chingó.

– Güey, no aguanto más la chamba en la calle. Todos los compas andan de chemo y tacuche y todas las morras que me cogí, casi todas estas se venden, bien baras además. Y el poco varo que hago no es suficiente para apoyar a mi jefa, la pobre, hay que ver su cara cuando no hay comida para todos. Es pa chillar güey. Quiero ayudar. Todos los cuates que no botaron de su casa, trabajan en cosas decentes. La carnicería, el tianguis, no sé. Tengo suerte que mis jefes todavía no me han botado. Quiero traer un chingo de lana.

– ¿Qué harás si no funciona tu plan?

– De veras no se güey.

– Y porque no te buscas un trabajo fuera de la calle, en una tienda o algo así.

Pos ya sabes carnal. Toda mi vida he trabajado en la calle. No sé hacer otras cosas.

– Cómo que no sabes pendejo. Eres bien listo, claro que puedes trabajar en unas tiendas, un café, un restaurante, una librería.

– No sé. Siempre piden que te pongas uniforme, que sigas un montón de reglas que no tienen sentido, pos para . Y todo eso me ahoga, y me saca de onda.

Me da la angustia. Aprendí a pedir dinero por mi cuenta. No sé cómo hacerlo para alguien más, siento que les robo, que soy hipócrita. Cuando lo hago por mi cuenta, o por la familia, vendiendo mamadas por las calles, que lo hago tranquilo. Me puedo ir por las calles, a mi ritmo, a donde quiero cuando quiero. Wey, imagínate que mañana tuvieras buena chamba, sin robar dinero a turistas en Tepito.

– No te preocupes, si tengo un negocio, puedo trabajar en el mismo lugar todo el día. No hay culpa al saber que alguien te compra algo que no es legal y si puedes vender más caro de lo que vale, a huevo carnal, hazlo! Pero es cierto, no me veo vestido de pingüino para una compañía o algo así.

Los chilangos pasaban por todos lados. Atrás de ellos había un joven, chilango no. 2335654, y parecía que al teléfono su mama le contaba que su papa acababa de ser secuestrado. Se quedó tranquilo, apenas dejando ver una inquietud serena. Le dijo a su mamá que se cuidara mucho y que luego se verían. Chilango no. 3654 hablaba de fútbol -de los Pumas por supuesto. Y a su lado chilango no. 325 clamaba una porra. Al fondo se oía la voz de Jimenez gritando sigo siendo el rey.

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Capitulo 12