Capitulo 7

Al obstinado barrio de Tepito nos siguen llegando estudiantes de todas las carreras para corroborar si es cierto que México sigue siendo el Tepito del mundo, y Tepito, la síntesis de lo mexicano.

Alfonso Hernández

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Esto es Tepito. No manches, si San Francisco Tepito supiera lo que se arma por acá, dejaría el titulo de santo. Durante la colonia era el barrio más marginado de los barrios pobres. Era la residencia de los caciques de Tlatelolco, las autoridades de Tlatelolco. Despues, se convirtió en una zona de producción de zapatos. Desde hace mucho tiempo, se considera un arrabal y las vecindades se consideran tugurios. ¿Ahora qué? Es el centro de piratería de reputación internacional. La fayuca se desarrolló con la globalización económica. Del mundo hasta ti, lo que quieras cuando quieras. Si quieres ponerte hasta la madre, cuentas con Tepito. Más de media tonelada de marihuana y 8 kilos de cocaína se vende en el barrio diariamente. ¿Otras drogas también? Cómo no, joven, ¿qué busca? ¿Heroína, mona, ácidos? Y esas son cosas que no tienen puesto de venta. Acá las rolas de reggaetón te revientan las pinches orejas hasta la madre. Gritándote que la cojas a la mala, que te tires a una y a otra de a pedo. Las rolas de mp3 de baja calidad se mezclan en cada puesto de venta. Al caminar por ahí Nacoloa pasaba enfrente de todo. DVDs de películas que todavía no habían salido en el cine. DVDs de arte, de las pelis más difíciles de encontrar hasta en las tiendas oficiales. Música, CDs a 3 pesos. Juegos de consolas. Ropas de marca, de las famosas como Nike, Adidas, Armani, también las menos conocidas, parodias tales como Niki y Armandi. Todo tipo de dispositivos electrónicos. Software y computadoras, joyería. Alcohol adulterado, falsificación de licores de prestigiadas marcas con alcohol industrial, fuertemente criticados por los médicos, también fármacos de barrio. Un chingo de pornografía, pelis bien extrañas con fantasías indescriptibles. Dildos, muñecas inflables y yohimbina. Hasta se puede conseguir rifles, granadas, títulos profesionales – seguramente hasta el de narcotraficante, secuestrador o padrote. ¿Dictador? Si uno no es nadie, se puede comprar el ser alguien aquí en Tepito. ¿Quieres ser doctor, ingeniero? A huevo cabrón, bájate la lana.TepitoVistaAerea

A Nacoloa le gustaba mucho eso, y por eso andaba chiflando por la calle Jesús Carranza, considerada de las más peligrosas del país. ¡Hola, mi reina! ¿Qué pedo, carnal? Él se sentia en casa en la calle: conocía a todos y podía gritar lo que quería. Al ver a una chica, una nalgómeda: ¿Qué te gustaría más, todo adentro o nada afuera? O qué tal un piropo: con esas nachas beso la mano del güey que te las agarra. O mamo el güey que te la pone. Al ver a los cuates, un abrazote, un “¿Qué tal?’’ y listo, se van a la verga. Si a cada ratón uno puede volver a construirse un ser nuevo, olvidar los pasos atrás de uno. Al caminar acá se sentían los dedos llenos de atole.

, es un orgullo ser mexicano. Pero ser de Tepito, ¡es un don de Dios!

Capitulo 7