Capitulo 6

-Señora mía, Reina, Muchachita mía, que no angustie yo con pena tu rostro, tu corazón; con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera lo dejaré de hacer, ni estimo por molesto el camino

Juan Diego (escrito por Don Antonio Valeriano en el Nican Mopohua)Virgen-de-guadalupe-en-lienzo-canvas_MLM-F-77019443_5918

Él tenía los ojos abiertos desde hacía un rato ya. Qué hueva despertarse. Nacoloa miraba al vacío, escrutaba el vacío. Quizá pasaría algo que le empujase a ponerse en pie. Se acordó de esta canción, el himno nacional moderno. Mexicooooo, ponte en pie. Con la voz de la bonita Cynthia. Pues, que lo grite esa morra no es un argumento lógico suficiente para ponerse en pie, pero su belleza sí. En la pared de Nacoloa se veía una gran imagen de la Virgen de Guadalupe, con su vestido rojo y su mandarla de oro, la mirada hacia abajo como siempre. Como si estuviera triste, o como si se arrepentiera de algo. Como si se arrepentiera de ser apócrifa y tener rasgos europeos en lugar de cara indígena. Nacoloa hizo el signo de la cruz, pero quien sabe si era por la Guadalupe o por las fotos porno pegadas en la pared a los alrededores de la Virgen, como otra mandarla de piel salvaje. Empezó a echarse unos push-ups. 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10. 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10. Etc. Después, rapidísimo, regaderazo de agua fría. De todos modos no había agua caliente. Él era pequeño y achaparrado. Caballo negro, por supuesto, y corto. Ojos negros. Musculoso, pues hay un chorro de mañanas de push-ups en un año, y ni hablar en una vida. Se puso unos trapos que recogió del piso. Una playera Nike, pero no una original. Unos levis, pero no originales. ¿Adidas? Tampoco de la fábrica. Son efigies gringas pero puros productos chilangos. Fayuqueria. Estaba listo para salir por las calles. Indudablemente el desayuno le encontraria por el camino. Siempre hay comida por las calles. ¿Un tamal? ¿Frutas? A ver. 

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Capitulo 6