Capitulo 18

– Seria maginifico, yo creo, ayudar a hacer de Mexico un lugar feliz.

Pancho Villa

Nexoxcho siguió sólo su camino pero aún quería echar la charla, asi que se fue por unas calles bonitas de Coyoacán. En el camino pudo oler a mota y vió frente a él una morra dándose un toquesín. Solita estaba, y parece que se le había apagado el su porro. El perfecto caballero ofreció su encendedor. Se sonrieron un rato y se presentaron.

-¿Que tranza? Nexoxcho, mucho gusto.

-Igual, y yo la Guapalupe.

– Que raro, pero por cierto no es por casualidad.

Bajó la mirada, tímida. Como si no lo supiera, como si fuera la primera vez que un observador perspicaz comparte su opinión.

– ¿Quieres? Invitó la chava, presentándole el cigarrillo después de exhalar ella.

– Se me antojó pero el pedo es que me tengo que poner en forma.

– Pero te ves bien, puedes respirar ¿no? y caminar.

– Jeje, pues , pero quiero luchar, eso es bastante diferente.

– Jajajajaja. Se burló un rato la chica. ¿Tu? Oye flaquito te van a matar a la mala. Mejor lucha con mi tatarabuelita difunta y sin piernas.

Dijó ”gracias” sin perder la sonrisa.

– No hay de qué wey. Dime, en serio. Eres un ninja o ¿qué?, ¿cómo te vas a defender?

– No, pero soy listo. Puedo aprenderme las técnicas rápido, y después echarme unos músculos.

– Bien bie. No te preocupes, te creo.

Todavía la morra se estaba cagando de risa.

Nexoxcho la dejó calmarse un rato. Cuanto le quedaba sólo la sonrisa, empezaron a hablar.

– ¿Y porque quieres ser luchador?

– Por unas razones personales, y además para impresionarte.

– Ah, cierto. Pues no mames cabrón, no te hagas el misterioso, ¿cuales razones? Si no, no te voy a creer, pendejo. La lucha es para pendejos ¿no?

– No es cierto. Por ejemplo, ¿conoces a Fray tormenta?

– No tengo ni puta idea.

– Pues, a me parece que este luchador es cabronsisimo. Fíjate, él se puso al luchar a los treinta y tantos años para conseguir dinero para su orfanatorio en el cual se encuentra gente de 3 a los 20 años, todos con problemas. No era un esquincle que iba a luchar con único ganas de ser rico y famoso como muchos pendejos hacen. Al principio, nadie quería entrenarle porque el siempre la hacía de a tos. Para todo de la iglesia no se burle le decían, los otros pegándole mas fuerte de lo que debían. Pero de sus huerfanitos salieron abogados, médicos, maestros, contadores y más. Está chido ¿no? Su sueldo integral iba para los muchachos. Era un modelo a seguir, un gran hombre. Hasta la gente venía a darle lana después de los partidos, para los niños.

Se quedaron silenciosos un rato. La Guapalupe podía ver lo mucho que le importaba todo eso a Nexoxcho – andaba emocionado, la mirada arriba con el orgullo de alguien que habla de su propios milagros. Estaba bien pacheca la chica, y eso le ayudaba a entender la pasión de Nexoxcho.

– No era un santo al principio ¿sabes? Dese los 13 años tomaba y se drogaba. Con chochitos wey. No existía el cemento en aquel entonces. Pero dejó todo y se fue a estudiar filosofía y letras en España. No era un imbécil el Fray Tormenta, créem. Era futbolista también; lo quería comprar el equipo de Pamplona. Se fue después a Roma para estudiar teología, y el resto ya lo sabes. ¿No te parece chingón?

 No era pendeja la guapa, y le preguntó:

– Me imagino que tu también quieres ayudar a alguien, ¿me equivoco?

Bajó la mirada, en este momento ya no era l fanfarrón de hace 5 minutos. Se había acabado toda la fanfarria. Ahora se veía fastidiado y culpable. Sus manos temblaban como hojas, su voz se rompió.

– Si, a mi familia. Los quiero más quea nadie, pero me siento inútil en casa. Quiero darles lo mejor que puedo.

– Oyé, y no me digas que no sabes hacer nada más que chillar, chico.

– Nada el pato.

– De lengua me toco como un taco.

– Sé leer y contear. Pero ya no es la generación de chilangos que llegó de su tierra sin educación ni nada. Hay un chingo de gente y casi todos en el DF saben leer. No importa. Tú dime ¿que haces?

– ¿Yo? Adivina

– La verdad no tengo idea. ¿Trabajas en un peluchodromo? A Nexoxcho le gustaba dar lata, aunque siempre de tal manera que no se enojaran con él.

– Ojalá fuera bailarina. Pero no. Intente unas veces, y esta padre, pero no es mi viaje. Soy etnóloga.

A huevo. ¿Y a que parte te dedicas exactamente?

-Eso lo siento pero no te puedo decir ahora. Un día, tal vez.

Sonrió la Guapalupe. Siguió;

– Un día nos vemos por mi cuchitril, y allá vas a ver. Traes unas chelas, ponemos unas rolas chidas y todo, ¿no? ¿Cómo la vez?

– Trato hecho, pero para tales promesas hay que dejarme tu número.

Hubiera sido fácil para Nexoxcho dar la vuelta por unos baños públicos de la merced para conseguir eso número, escrito a mano sobre unas paredes sucias, tal vez con unos comentarios o recomendaciones, pero eso no lo sabia. Además, le gustaba hacer las cosas como caballero. Y así paso. Agregió el numero en el celular.

– Perfect, dijo Nexoxcho.

Se miraron unos segundos, con ojos llenos de complicidad. A Guapalupe le gustaba el chavo porque parecía muy tímido, o más bien inocente. Como si ningun pecado hubiera amargado todavia su corazón de niño. Se veía en su cara una felicidad como la que se ve a veces en los rasgos de algunos viejitos. Viejitos con la piel arrugada, trazada por una vida feliz, y que en cada linea se escundaban unos recuerdos íntimos y lindos, una peda con unos amigos del barrio, una comida rica, de todo un poco. Y por eso le gustaba coger con viejos a veces, para gravar ella misma unas cuantas lineas. Por eso también quería cogerse al Nexoxcho: tenía la futura cara de un viejito simpático. A Nexoxcho igualmente le gustaba la Guapalupe. Como no querer a una vieja que se fuma un toque solita en la calle. Se acordaba de un grafiti que había visto en el baño de un bar: ”Nos gusta las chicas que tienen más tatuajes que nosotros, que toman más drogas que nosotros, que se mas locas que nosotros”.Era pura verdad. En general, una mujer que se sale ligeramente de su papel de mujer es muy mal vista. Entonces si lo hace una mujer es por que sabe lo que queríe, y que no le importan los chismes. Y claro que la Guapalupe era un poco así, y le gustaba su rebelión.

No mamanches, ni el sabía hasta qué punto le iba a gustar.  En el pesero todavía pensaba en ella, se acordaba de su sonrisa misteriosilla. No podía describir lo que le gustaba de este, pero si había un alguito interesante. Chilango no. 435 a su lado hablaba por teléfono con chilango no. desconocido. Le platicaba que hace unos días habian descubierto en el sur unas cabras muertas. Unos casos raros. En TV azteca mencionaron el chupacabra. ¿En serio? Si parece que esta criatura no había desparecido totalmente. Hubo unos casos también al norte del país. Unos bien raros especialmente cerca de Tijuana, pero los federales todavía no dijeron si era relacionado con el chupacabra. Solo hicieron alusión a los narcos y sin olvidar que podría ser obra de unos artistas de Tijuana tal Santos .

nacholopez1_venus.jpeg

Capitulo 18

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s